En los últimos años, se ha hecho cada vez más habitual oír hablar de programas de bienestar laboral en empresas e instituciones. Pero ¿sabemos realmente qué son, cómo funcionan y para qué sirven?
Desde Alere, creemos que hablar de salud mental en el trabajo no es solo una tendencia: es una necesidad urgente, sobre todo en sectores con alta carga emocional, como el de la intervención social.
¿Qué es un programa de bienestar laboral?
Un programa de bienestar laboral es un conjunto estructurado de acciones y recursos que una organización pone en marcha con el objetivo de mejorar la salud física, mental, emocional y social de las personas que trabajan en ella.
Lejos de ser una colección de actividades aisladas, se trata de una estrategia transversal que busca crear entornos laborales saludables, sostenibles y humanos.
¿Qué objetivos persiguen?
Los objetivos más habituales de este tipo de programas son:
- Reducir el estrés y la fatiga laboral.
- Prevenir riesgos psicosociales como el burnout, la ansiedad o la desconexión emocional.
- Mejorar la satisfacción y la motivación.
- Fomentar la retención del talento.
- Generar cultura organizacional basada en el cuidado y la corresponsabilidad
¿Qué acciones incluyen?
Los programas de bienestar bien diseñados suelen incluir medidas a distintos niveles:
A nivel organizacional:
- Evaluaciones periódicas de riesgos psicosociales.
- Mejora del diseño de puestos y cargas de trabajo.
- Protocolos de desconexión digital y conciliación.
- Supervisión profesional y emocional
A nivel grupal:
- Espacios de participación y comunicación efectiva.
- Formación en gestión emocional, liderazgo saludable y autocuidado.
- Actividades grupales que fortalezcan el vínculo y el sentido de pertenencia.
A nivel individual:
- Acceso a orientación psicológica o coaching.
- Promoción de hábitos saludables (alimentación, sueño, movimiento).
- Talleres de mindfulness, técnicas de relajación o regulación emocional.
- Planes de bienestar personalizados.
¿Qué ejemplos reales existen?
Aunque todavía son pocas las organizaciones que lo hacen de forma integral, algunos ejemplos destacables incluyen:
- Una empresa pública de salud que ofrece a su plantilla sesiones mensuales de supervisión emocional, jornadas trimestrales de autocuidado y acceso gratuito a terapia breve en momentos críticos.
- Una ONG internacional que ha incorporado descansos estructurados después de intervenciones traumáticas, y donde los equipos pueden solicitar rotaciones para prevenir el desgaste emocional.
- Una cooperativa del ámbito educativo que trabaja con indicadores de bienestar en las evaluaciones internas y que ha creado un comité específico para revisar prácticas de cuidado laboral.
¿Y qué no es un programa de bienestar?
- No es solo poner fruta en la cocina.
- No es organizar un taller de yoga una vez al año.
- No es ofrecer una charla de salud mental… si después se penaliza a quien pide una baja por ansiedad.
Un programa de bienestar no puede sustituir la prevención de riesgos laborales ni maquillar entornos tóxicos. Debe ser coherente, continuo, evaluable y corresponsable.
🌱 La mirada de Alere
Desde Alere queremos que el cuidado deje de ser una iniciativa opcional y pase a ser un pilar estructural en todas las organizaciones del ámbito social.
Porque el compromiso no puede sostenerse solo con vocación. Necesita estructuras que cuiden, que prevengan, que reparen.
Y porque, como bien sabemos quienes trabajamos en intervención social, cuidar también es trabajo. Pero no puede costarnos la salud.